Arianna y Elisa, nuevos apoyos desde Cáritas Ambrosiana de Milán (Italia)


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Arianna y Elisa son dos jóvenes italianas que estarán un año en Nicaragua y en Redes de Solidaridad, apoyándonos en todo el trabajo y muy en particular en las áreas educativa y de participación ciudadana.
Ellas comparten con nosotros algunas impresiones de “recién llegadas”. Gracias a las dos y ¡¡feliz estancia!!

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Arianna y los niños haciendo la estatua

¿Cuáles son tus primeras impresiones de Nicaragua? ¿Es como te la imaginabas?

ARIANNA
Desde que era niña el frío me pone triste; aunque parezca raro, prefiero sudar, prefiero el calor del verano. Me encanta el sol que quema, la ducha fría más de una vez por día, salir por la noche sin suéter, ir descalza por la casa. Así que mi primera fantasía sobre mi nueva vida en América Central era mi sonrisa bajando del avión en Managua, percibiendo el calor bajo mi piel. Y Nicaragua no me engañó en este aspecto.
Luego llegaron los colores: tantos diferentes verdes de la naturaleza, los azules, amarillos y rosas de las casas, los increíbles colores que tienen los “frescos”. También los pigmentos de frutas y verduras nuevas, que pasado un mes aquí todavía no acabo de descubrir.
Con los colores, llegaron los sabores, genuinos y exóticos, especialmente de fruta y verdura. Me encanta: desayunar con pan y aguacate, encontrar palos de mango en todos los lados, descubrir que hay muchísimas maneras diferentes de cocinar plátanos, intentar pronunciar correctamente los nombres de algunos frutos, poder comer frijoles todos los días, tomar batidos andando por la calle.
Y luego está la confusión de Managua: la gente, la comida en la calle, el tráfico, los olores, los vendedores ambulantes, las personas montadas por detrás de las camionetas, la música siempre tan alta que sale de tiendas y restaurantes, los hombres que pasean tranquilamente con machetes como si fuera periódicos, las mujeres que se maquillan o pintan las uñas saltando en los asientos de los autobuses, las muchas pinturas o pegatinas religiosas que a menudo se refieren a Che Guevara o a Sandino en la vida de Jesús, y por fin el gallo pinto en cualquier lugar.
Y los animales: no tantas cucarachas como me imaginaba, pero descubro cada día insectos de formas y colores de los cuales no sabía la existencia y tampoco los nombres. Ya tenemos nuestras salamanquesas domésticas, o mejor los perros zompopos como dicen aquí: se llaman Biagio y Don Alfredo, pero recientemente tuvieron hijos y todavía tenemos que ponerles nombres.
No tuve mucha dificultad, como pensaba, para acostumbrarme al despertador temprano. La luz y los ruidos de la calle me dan ganas de levantarme y salir a vivir, aunque sean las 5.30 de la mañana. Lo que tal vez me cuesta un poco es la idea de que el silencio de la noche llegue tan temprano aunque Managua sea una capital. Pero es seguro que mi último año, pasado en España, además en Andalucía, con su vida nocturna tan rica, me mimó bastante.
Último, pero no menos importante, por primera vez en mi vida conocí un volcán verdadero, pues, ¡más que uno!

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Elisa con los niños y niñas

ELISA
Antes de salir de Italia intenté no imaginarme nada en particular: prefería esperar a llegar aquí para dejarme sorprender. Ya tenía algunas ideas derivada s por algunos viajeros que ya habían estado aquí, pero no dejé que me condicionaran demasiado porque viajar a un sitio es completamente diferente que vivir en el.
El primero que me llamó la atención fue el verde: hay mucho y con muchas gradaciones distintas; también en el medio de la ciudad crecen árboles anchos y cargados de hojas.
Mi primera emoción al llegar fue la alegría que vivo cada vez que encuentro una naturaleza tan poderosa. Además que el verde no es el único color que hay aquí, los buses y las casas están pintados y llenas de decoración, algunas parecen dibujadas para la fantasía de los niños.
En las calles se expande l olor de las fritangas y siempre hay música y que sea romántica o de reggaetón ¡siempre tiene alto volumen!
Me imaginaba que sufriría el calor, pero me resultó fácil acostumbrarme y aunque cada tanto sueñe bañarme o disfrutar de aire fresco, pienso en el frio que hay ahora in Italia y me siento afortunada.

¿Cuáles son tus primeras impresiones de Nueva Vida?
ARIANNA
La primera vez que entré en Nueva Vida fue por la primera etapa. Aunque digan que es la más peligrosa, no me parece tan mala, comparada con las casas cerca del vertedero. Lo que más me llamó la atención allá fueron los muchos jóvenes que se pasan las mañanas en la calle, en apariencia sin nada que hacer, y que acogieron a Matteo casi como un héroe.
Cruzando la primera y la segunda etapas pensé que si no fuera por la basura y las aguas negras en las calles, Nueva Vida no era tan fea como la imaginaba. Cuando en Europa me imaginaba un barrio de chabolas de América Latina, me lo figuraba más sucio, con muchas habitaciones todas pegadas la una a la otra y seguro sin vegetación. Pero en Nueva Vida las casas son independientes, coloradas, tal vez con patios ordenados, y además hay muchísimos árboles y verde.
Luego se empieza a notar el olor de las aguas negras, los animales enfermos que van por la calle, los lagos de agua sucia que no te permiten caminar en línea recta, los zancudos que no dan tregua, hasta llegar al vertedero y encontrar los niños y las mujeres que allí trabajan.
A pesar de todo eso, en estas primeras semanas en Redes, he encontrado pobladores de Nueva Vida que creen en la posibilidad de un futuro mejor y en la importancia de jugar su parte para alcanzarlo. Me siento contenta de poder trabajar para y con ellos, de compartir por un periodo de tiempo su lucha y la posibilidad de crecer juntos.

ELISA
La primera vez que vi Nueva Vida estaba bastante emocionada porque todavía no había visto la sede de Redes de Solidaridad ni hablado algún responsable. Tenía curiosidad por conocerlos y me preguntaba si sería capaz de comunicar bastante bien en español. Durante la primera vuelta al barrio me sentía completamente desorientada, no podía ubicarme en las calles (en realidad yo tengo bastante dificultad a ubicarme en cualquier sitio…) ni tampoco sabía cuál iba a ser mi papel en Redes y en Nueva Vida, por eso creo que me sentí que invadía el espacio de la gente que vive aquí. Lo que me llamó la atención es como, saliendo de la primera etapa, todo cambia de repente y tampoco el verde y los colores pueden esconder las diferencias. En particular me chocó la falta de alcantarillado y pensé que estoy acostumbrada a asumir muchas cosas y me puse a reflexionar sobre esto.

¿Qué valoración inicial haces del trabajo de Redes de Solidaridad en el barrio?
ARIANNA
Aunque nunca me pasó ir por el desierto y de repente encontrar un oasis, siempre me imaginé la experiencia exactamente como la que probé entrando en Redes por primera vez, directamente después de la visita al barrio. Ahora, conociendo Nueva Vida mejor, habiendo visitado las casas de la gente, las escuelas, las pulperías, todavía noto a menudo el contrasto entre Redes y lo que está alrededor.
Por el momento me siento aún en observación del trabajo de Redes y no lograría a expresar un juicio general. ¡Noté tantas pequeñas cosas que me gustan!; por ejemplo la calidad del Centro Escolar comparada con las otras escuelas (especialmente con el Colegio Nueva Vida), o como Redes es una referencia positiva para muchos de los pobladores que conocí en estas semanas, o como en general la gente que trabaja en Redes parece contenta de su papel y de sus compañeros.
A nivel personal me gustaría subrayar que nuestra acogida fue muy profesional. Por mi experiencia en países extra-europeos, y con la burocracia nicaragüense (internet, banco, contrato de casa, …), de verdad no esperaba tanta atención y disponibilidad. Además no solo de parte de los compañeros directamente involucrados en el trabajo con nosotras, sino de parte de todos los trabajadores de Redes.

ELISA
Todavía no conseguí participar en todas las actividades que componen el trabajo de Redes de Solidaridad y seguramente necesito más tiempo para informarme y actualizarme, pero noté que los promotores y las promotoras que participan en todas los talleres, a las charlas, a las reuniones… siempre son los mismos aun que las áreas sean diferentes y esto a pesar de los intentos de los trabajadores de Redes que cada vez subrayan la importancia de una participación consciente y responsable que no canse y que no pida demasiado a nadie. A pesar de que sea difícil conseguir involucrar a la gente del barrio, me gustó mucho este cuidado.
Aprecié el Centro Escolar sobre todo porque ya tuve la ocasión de compararlo con otras escuelas y otros colegios del barrio y además estoy bastante acostumbrada a trabajar con los niños y donde los hay me siento como en mi casa.

¿Ya conoces lugares de Nicaragua fuera de Managua? ¿Qué impresión te han causado?
ARIANNA
Todavía no vi mucho de Nicaragua, de verdad salí de Managua solamente dos veces, pero lo que más me encantó en mis salidas sin duda es la naturaleza tan poderosa e importante.
Un sábado fuimos con Stefania, la voluntaria anterior de Caritas, y otros amigos a la Laguna de Apoyo. Un amigo me dijo que hay una historia sobre ese lugar, que se cuenta que en el fondo de la laguna existe una granja y que toda la gente que se baña allá, cuando muere, tiene que trabajar en esa granja unos días antes que irse donde se van los muertos. No sé si ese amigo intentaba impresionarme; la idea de bañarme en el cráter de un volcán era ya bastante impresionante, aunque el agua fuera demasiado caliente para mí, acostumbrada a la de los lagos de los Alpes.
Otro sábado Pilar nos llevó a visitar San Juan del Sur y playa Coco. Como chica de montaña siempre me emociona la vista del mar, pero esa playa me encantó particularmente; allá es aún más evidente como la naturaleza se come todo, la foresta llega casi al océano, dejando solo pocos metros de arena separada de las olas. Me bañé en el Océano Pacifico por primera vez en mi vida, y me quedé casi todo el tiempo jugando con las olas, quemándome los hombros.
ELISA
Desafortunadamente no tuve tiempo para viajar fuera de Managua pero quiero encontrar el tiempo para viajar por este país. Hasta ahora solo conseguí ir a San Juan del Sur para disfrutar de un día a la playa! Me encantó el paisaje y pasé todo el día jugando con las olas: fue un día de diversión durante el cual no pensé en nada en particular, solo disfruté del mar y del sol!


¿Has sentido choque cultural? ¿Qué cosas sientes cercanas y qué cosas sientes ajenas de la cultura nica?
ARIANNA
Por supuesto viví y estoy todavía viviendo un choque cultural. Y creo que es uno de los aspectos que más busco viajando: la idea de encontrarme en un lugar donde la gente respeta otra fuerza de gravedad que la mía, donde todo lo que es “normal y justo” se halla a años luz de mi punto de vista. Me gusta sentirme obligada a ponerme en discusión.
Seguro lo que hasta ahora más me choco de Nicaragua es el Tiempo. Después de mis experiencias en Georgia (Cáucaso) y Andalucía, pensaba ser inmune a ideas diferentes de tiempo; me equivocaba. El Tiempo nicaragüense es aún distinto: no es “una hora” que se vuelve en “horas”, es más como si la hora saliera de su concepto abstracto para hacerse otro concepto con más forma y color ¿más espacio? Creo que esto es un poco conectado al hecho de que la naturaleza se coma todo, pronto o tarde, pero esta es solo una teoría…
Otra cosa que me dio un poco de coraje al principio, pero que al mismo tiempo me hace reír, es sentirme a veces víctima de prejuicio o racismo al contrario, del “pobre” contra el “rico”. Me dicen la gringa, solo porque soy alta y tengo la piel blanquita (que a mí tampoco me gusten mucho los gringos no importa). Y más que eso, todos los problemas que tuvimos para abrir una cuenta en un banco o un contrato de internet (todavía no tenemos ninguno de los dos), que casi parece que no quieran nuestro dinero. Luego me acuerdo que en Italia pasa lo mismo, sino peor, con los extranjeros y me doy cuenta que en esto todo el mundo es igual.
Por el momento lo que más me hace sentir como en casa son las sonrisas y la curiosidad de los vecinos, compañeros de trabajo, vendedores, niños; de la gente en general.

ELISA

Siempre me encantó encontrarme con otras culturas, intento olvidarme de los “prejuicios” y abandonarme a las novedades. Lo único que me extrañó fue la manera de relacionar el tiempo y me costó algunos días aprender cuántos minutos hay en una hora nicaragüense! Al principio me molestaba quedarme esperando a alguien, pero un día me levanté pensando que si en realidad el tiempo es relativo tengo que aceptarlo y me rendí. Desde que aprendí a leer la hora no puse el reloj y no ha sido tan difícil dejar de contar las horas. Lo difícil es ubicarme con estas direcciones que parecen cuentos “donde había el árbol, dos cuadras a lago…” pero ya lo sabía, el sentido de la orientación es mi talón de Aquiles!

¿Qué te gusta de la comida nicaragüense?
ARIANNA
¡Sin duda las tajadas! Me enamoré el primer día y casi no logro quedarme sin ellas un almuerzo. Y me extraña porque nunca me gustaron tanto los plátanos y tampoco la comida frita. Pero debo admitirlo: las tajadas son mi nueva adicción.

ELISA
Yo soy vegana, es decir que regularmente no como carne ni pescado y tampoco huevos o lácteos. A pesar de mi dieta, como comida nicaragüense todos los días sin encontrar demasiadas dificultades. Me gustan los frijoles, los maduros, las tajadas y otras comidas de las que olvidé el nombre: aquí las palabras tienen sonidos musicales: las escucho, intento repetirlas pero a menudo no consigue aprenderlas. Son muchas las palabras nuevas que encuentro cada día!

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