Una visita a Ometepe, la isla verde

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Verde, verde, verde… este creo que es el color predominante de América Central y, por supuesto, también de Nicaragua. No puedo dejar de entusiasmarme al ver tanta exuberancia de naturaleza. La isla de Ometepe es un ejemplo formidable de esto, con sus volcanes, bosques y plantaciones.

 

Ometepe es la isla más grande en agua dulce de todo el mundo, desde la isla el Lago Cocibolca parece un mar… ¡¡¡estupendo!!!

 

La isla está habitada por personas amables y sonrientes, enamoradas de su tierra. Gente muy dispuesta a ayudarte a conocer mejor la isla… y también para ascender a los volcanes: ¡esta sí es una experiencia que todos tendríamos que tener al menos una vez en la vida!

 

Consejos para quienes aman los viajes de aventura:

 

          Para dormir: Finca Magdalena, un hospedaje barato y precioso.

     http://www.fincamagdalena.com/

 

          Trekking: subir al Volcán Maderas: 3 horas solamente la subida… ¡pero el cansancio vale la pena!

 

          Momentos románticos: ir al Charco Verde y a la playa “Balcón” durante la puesta del sol.

 

          Para relajarse: ir al “Ojo de Agua” al amanecer.

 

Para mí la Isla de Ometepe es un pequeño paraíso que cualquiera puede visitar. No hay que esperar mucho para ir, porque el turismo está llegando de manera rápida… así que con el tiempo este paraíso no será el mismo.

 

A la isla de Ometepe se puede llegar en lancha o ferry desde el puerto de San Jorge, cerca de la ciudad de Rivas. Tomar el ferry desde San Jorge es la manera más rápida y toma más o menos una hora llegar al puerto principal, Moyogalpa. Los ferrys son grandes y pueden llevar vehículos. La tarifa por persona es de U$3.

 

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Tommy, nuevo amigo italiano, visita Redes de Solidaridad

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Las visitas a Redes son siempre un acontecimiento. En este caso hemos tenido la oportunidad de conocer a Tommy, un joven italiano que ha incluido a Redes en sus vacaciones por Centroamérica. Estas son algunas de sus impresiones:

 

“Viajar es algo especial, es una pasión singular. Cada persona tiene sus razones para amar el viaje. Para mí lo más importante es el impacto con un mundo que puede ser muy diferente de mi mundo por su paisaje, sus personas, sus culturas, etc.

 

Nueva Vida no es una excepción. El primer día que fui a Redes de Solidaridad me quedé mirando desde la sucia ventanilla de la “trece” (el bus que llega desde Managua) mientras cruzábamos las polvorientas calles del barrio. Vivir en el “Primer Mundo”, especialmente en un lugar adinerado y turístico como mi pueblo en Italia, a veces puede hacerte olvidar la existencia de sitios tan diferentes.

 

Es exactamente esta profunda diferencia lo que más impacta al llegar a Nueva Vida.

 

Pero no todo queda ahí. Una realidad tan extraña es difícil de comprender para un europeo. No tengo mucha experiencia de voluntariado internacional, pero me doy cuenta que, si no te quedas en la primera impresión, descubres muchas cosas más.

Descubres que hay similitudes entre la pobreza de Nueva Vida, en Nicaragua, y la de Brasil, la de Burundi en África, la de Europa del Este, e incluso de algunos lugares de Italia (por mencionar sitios que he conocido un poco).

 

Esta pobreza que se concreta en las calles sucias, en las miradas de los niños, en las caras prematuramente envejecidas de mujeres y hombres, en la violencia y la alegría que conviven juntas en el mismo lugar.

 

Me preguntaron muchas veces que pensaba de Redes, y cada vez me ponía un poco inquieto porque es difícil para mi hablar de una realidad tan compleja sin haber estado allí el tiempo necesario. Y tres días, por supuesto, nunca podrían ser suficientes.

 

Lo que puedo decir es que Redes de Solidaridad parece un oasis en el medio de la pobreza del barrio. Y no sólo por la limpieza, la organización y el cuidado de la estructura. Sobre todo por que, una vez que entras, encuentras un ambiente sereno y acogedor donde se pueden olvidar, por un momento, las dificultades de la vida. Encuentras también personas que te ayudan o al menos hacen que te sientas cuidado.

 

De todo, lo que me impactó más de Redes fue su sencillez y autenticidad que, en el contexto donde se ubica, tiene algo de extraordinario”.

 

 

Un ex-alumno del Centro Escolar, medalla de bronce en la Exhibición Mundial de Arte Escolar de Taiwán

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                   La noticia publicada en la prensa nicaragüense

 

Cristopher Zamora, de 13 años de edad y que terminó su primaria el pasado curso 2008 en el Centro Escolar de Redes de Solidaridad, ha traído una nueva alegría a nuestro Colegio. Sus dotes artísticas están siendo reconocidas y valoradas a nivel nacional e internacional.

 

Las obras de Cristopher han estado expuestas en la Galería del Banco Central de Nicaragua, en Managua, y recientemente fue premiado en Taiwán con una medalla de bronce.

 

Esto nos llena de alegría y nos anima a seguir trabajando en la promoción de las capacidades de nuestros niños y niñas, en todos los campos: arte, cultura, deporte, etc. Desde aquí felicitamos a Cristopher y le deseamos que sigan sus éxitos. ¡Enhorabuena!

El equipo de fútbol preinfantil de Redes de Solidaridad, campeón a nivel departamental

 

 

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Redes de Solidaridad se proclamó campeón a nivel departamental de la liga organizada por el Ministerio de Educación, MINED. El equipo está conformado por quince niños cuyas edades oscilan entre los diez y doce años.

 

La final municipal de Ciudad Sandino se diputó contra el equipo de Cuajachillo, una comunidad del área rural del municipio.

 

Días después, Redes de Solidaridad venció a nivel departamental frente al equipo del municipio de San Rafael del Sur por un contundente marcador de 6 – 2.

 

Esto permite que Redes de Solidaridad pase a competir próximamente por el título nacional, representando al departamento de Managua.

 

El Centro Escolar Redes de Solidaridad en su afán de brindar una educación integral de calidad a sus alumnos continúa en su empeño de facilitar espacios y crear oportunidades en las que los niños y niñas de este Centro puedan desarrollar al máximo sus capacidades.