Diez años del Huracán Mitch

 

 

 

En estos días se cumplen 10 años de la tragedia del Huracán Mitch en Centroamérica. Mitch fue uno de los eventos naturales más devastadores que se han sufrido en esta área. Aunque es difícil calcular la dimensión de la tragedia, el huracán Mitch provocó:

 

          alrededor de 10.000 muertos,

          más de un millón y medio de damnificados,

          pérdidas económicas incalculables (algunas fuentes aventuran cifras en torno a 7.000 millones de dólares),

          un retroceso en el desarrollo de 20 años en las zonas afectadas.

 

En Nicaragua el huracán Mitch fue especialmente violento y cruel. Las pérdidas directas en este país fueron estimadas en más de 1.262 millones de dólares, sin contar las pérdidas indirectas sobre los flujos de producción, ni las pérdidas sobre los indicadores y comportamientos económicos, ni el impacto ecológico.

 

Sin embargo, las cifras económicas no ayudan a comprender el sufrimiento individual y colectivo del pueblo nicaragüense: 2.515 muertos, 885 desaparecidos, 867.752 damnificados y más de 36.368 viviendas afectadas.   

 

El 21 de octubre de 1998 se informó la formación de una tormenta tropical denominada Mitch que se hallaba aproximadamente a 580 km al sur de Jamaica. En sólo 48 horas se convirtió en huracán y pasó a la categoría V (escala internacional Saffir–Simpson).

 

Las poblaciones del oeste, del norte y del centro de Nicaragua, sometidas a las condiciones meteorológicas del huracán y del centro de baja presión sobre el Pacífico, fueron azotadas en casi todo el territorio afectado por lluvias equivalentes a un 295% por encima de las marcas históricas, con precipitaciones extremas en el oeste del país hasta de un 504,3% sobre lo normal, especialmente entre el 27 y el 28 de octubre, cuando el sistema se mantuvo estacionario frente a las costas de Honduras. El 29 de octubre se internó en territorio hondureño, donde pronto se degradó a tormenta tropical desplazándose lentamente a través de Honduras hacia El Salvador y Guatemala y perdiendo intensidad en forma paulatina, aunque sin dejar de llover copiosamente sobre toda la región centroamericana.

 

En Nicaragua, desde el 24 de octubre las inundaciones empezaron a aislar a más de la tercera parte de la población. Para el 28 de octubre, más del 60% de la superficie del país había quedado incomunicada por tierra: ríos, lagos y lagunas desbordaron, las aguas del lago Xolotlán, en Managua, subieron 4 metros (de 36,41 m sobre el nivel del mar el 22 de octubre de 1998 a 40,12 m el 30 de octubre de 1998). Nuevos y gigantescos cauces de impresionantes caudales alteraron repentinamente la geografía nacional: comunidades enteras fueron arrastradas o sepultadas por grandes corrientes de agua, arena, tierra y árboles abatidos; colosales deslizamientos de tierra barrieron las laderas de montes volcanes y colinas; carreteras y puentes en ruinas, incomunicación, destrucción de los servicios eléctricos, del alcantarillado y los acueductos, contaminación e inutilización de las fuentes de agua, dibujaron un panorama desolador de devastación y muerte en numerosos municipios.

 

Los daños a la infraestructura, a la producción agropecuaria e industrial, a la ecología, y sobre todo a la gente, habían sobrepasado en mucho las peores previsiones de catástrofe. “A pesar de contar con la información meteorológica de una amplia red nacional e internacional (Centro Nacional de Huracanes de Miami, EUA), la magnitud del fenómeno rebasó las capacidades de predicción. Ni los modelos matemáticos, ni los registros históricos pudieron ayudar con efectividad a prever las consecuencias de un fenómeno de tal envergadura y comportamiento”.

 

 

Como ocurre casi siempre, fue la población más pobre la que sufrió más. Las pérdidas humanas asociadas a factores de degradación ambiental se agigantaron con las dramáticas cifras del alud en las laderas del volcán Casita: una corriente de lodo, troncos y piedras de hasta tres metros de altura sobre un frente de casi 2500 metros y una proyección de 15 Km de longitud, que fue arrasando rápida y sorpresivamente a su paso a siete comunidades rurales, dejando unos 1.200 muertos y decenas de heridos.

 

Vulnerabilidad fue una de las palabras más repetidas en aquellos días y los que siguieron. El huracán Mitch fue la demostración de la ineficacia o inexistencia de planes de emergencia. También de la escasa planificación en el uso del territorio, con poblaciones viviendo en lugares inadecuados y actividades humanas (principalmente deforestación) potencialmente peligrosas para las poblaciones y el medio natural.

 

 

Redes de Solidaridad y el Proyecto SER del Instituto Juan XXIII evalúan el curso 2008

 

                                                       Un momento del acto de Evaluación 

 

Con un acto que reunió a padres, madres, docentes, gestores y amigos, Redes de Solidaridad y el Proyecto SER realizaron ayer día 21 de octubre la Evaluación Final de la colaboración por este año 2008.

 

El objetivo del Proyecto SER del Instituto Juan XXIII es crear redes locales para la gestión educativa, y fortalecer la participación social y la incidencia para mejorar los niveles educativos. Para esto, se han organizado equipos locales integrados por docentes, padres de familia y estudiantes, quienes como Redes de Solidaridad han asumido la ejecución y coordinación del proyecto en su territorio, por medio de 3 comisiones: Comisión Psicopedagógica, Comisión de Padres, Madres o Tutores de Escolares, y Comisión de Promoción Educativa. Cada comisión ha sido capacitada.

 

Al tiempo, el Proyecto SER ha establecido un complejo básico de material didáctico y de aprendizaje en cada escuela, para mejorar la calidad de la educación, y se ha promovido la creación de fondos semilla para compra y suministro de paquetes escolares para las escuelas pertenecientes la Red.

 

                                               Algunos materiales y libros del Proyecto SER

 

 

En el acto de Evaluación Final se ha destacado que los resultados finales en el Centro Escolar Redes de Solidaridad han superado con creces los establecidos al inicio, ya que la implicación de los docentes ha sido total, el Proyecto se ha gestionado de forma responsable y eficiente y los resultados en padres y alumnos han sido magníficos.

 

Redes de Solidaridad de esta forma se ha unido a los otros 54 centros de Nicaragua que han participado en el Proyecto SER, beneficiando a más de 7.000 niños y niñas.

 

Los niños/as de Danza participaron en el acto con una representación cultural 

 

El Dispensario de Redes de Solidaridad continúa trabajando por la salud en Nueva Vida

 

Durante el último trimestre (de julio a septiembre de 2008), la Atención en Medicina General del Dispensario ha cubierto las necesidades de muchos pobladores del barrio que no tienen acceso a otros servicios de Salud en el barrio, al menos con la variedad, calidad y accesibilidad que logran en Redes.

 

De esta forma, en el trimestre señalado se han atendido 1.145 pacientes sólo en Medicina general. A estos pacientes habría que sumar los que pasan por otros servicios de salud, como el Laboratorio de Análisis Clínico, la Atención en Enfermería, o el apoyo diagnóstico mediante ecografía y electrocardiograma.

 

La atención médica en Redes es totalmente gratuita, y se complementa con un pequeño pero bien surtido despacho Social de Medicamentos. 

 

La Obra Social de Caja Madrid visita el proyecto Redes de Solidaridad

 

Dos momentos de la visita: en el Área Agrícola (izq.) y en

el Laboratorio de Análisis Clínico (dcha.)

 

El día 7 de octubre de 2008 tuvimos el placer de recibir en Redes a tres técnicos de la Obra Social de Caja Madrid, entidad que cofinanció durante 2007 y 2008 el Proyecto “Autoempleo y mejora socioeducativa para familias de bajos recursos de Nueva Vida (Nicaragua)”.

 

Durante la visita, los técnicos Carmen Estrada, Cristina del Corral y Álvaro Alonso (este último de la consultora Agroconsulting Internacional S.A.) tuvieron oportunidad de conocer todas las actividades que componen Redes, tanto las apoyadas por el proyecto de Caja Madrid (básicamente actividades del las áreas Psicosocial y Salud) como otras de diferentes áreas, como la Fábrica de Bloques, la Granja Porcina, el Centro Escolar, el Comedor, etc.

 

Por la tarde tuvimos la suerte de poder conocer testimonios directos de personas beneficiarias del proyecto, como los colectivos de Mujeres Comercializadoras y Lactancia Materna.

 

Gracias por el apoyo, por el día compartido en Redes de Solidaridad y por el ánimo que supone vuestra visita para los pobladores de Nueva Vida.

 

¿Más información sobre Caja Madrid y su Obra Social? Visita:

www.cajamadrid.es

www.obrasocialcajamadrid.es

 

El Índice de Oportunidad Humana en Nicaragua

El nuevo Índice de Oportunidad Humana, desarrollado por un grupo de economistas del Banco Mundial, permite por primera vez determinar qué tan importantes son las circunstancias personales para abrir o cerrar el acceso a los servicios necesarios para una vida productiva, como agua potable, saneamiento, electricidad o educación básica entre los niños de la región. Esto abre un nuevo campo de acción para diseñar políticas públicas enfocadas en la equidad.

El Índice de Oportunidad Humana (IOH) mide el acceso a servicios básicos y la distribución de estos servicios bajo el principio de igualdad.

En el estudio se comenta sobre Nicaragua:

– En Chile, las oportunidades de un niño relativamente rico casi duplican las de un niño que viene de un medio pobre. En Nicaragua la diferencia es de seis veces.

 

– Algunos países tienen niveles bajos en todas las diferentes oportunidades consideradas, como Nicaragua, Guatemala y El Salvador, mientras que Chile está cerca del acceso universal en la mayoría de los casos. Unos cuantos países pueden tener desempeños muy diferentes al medir diferentes oportunidades. Por ejemplo, Jamaica ya está cerca de brindar acceso a todos en el área de la educación, pero está muy lejos de alcanzar la universalidad en agua y saneamiento. Brasil está cerca del acceso universal en electricidad, y a medio camino en saneamiento, y tiene muchas mejoras que hacer en educación.

 

– Niños relativamente ricos tendrán electricidad casi en cualquier país del mundo, pero en países como  Nicaragua, menos de 20 por ciento de los niños más pobres la tienen.

 

– Algunos países clasifican de manera consistente a lo largo de las dimensiones. Chile tiene buenos resultados en las cinco dimensiones mientras que Nicaragua tiene bajos rendimientos en todas ellas.

 

La tabla adjunta muestra una comparativa para todos los países del estudio sobre tres parámetros: educación, vivienda y oportunidades.

 

¿Más información?

Visita el Informe en la página web del Banco Mundial:

http://www.bancomundial.org/